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Conceptos básicos sobre la presión sanguínea y cómo reducirla

Maureen Shelly Por Maureen Shelly

En la década de los ochenta, Sema Stein hacía malabares entre la crianza de sus tres hijos y un trabajo muy estresante en un centro de residencia asistida de Massachussetts. Cuando comenzó a sentirse enferma un día, le pidió a una de las enfermeras que le tomara la presión sanguínea. “Estaba fuera de control”, recuerda Sema.

Con la aprobación de su médico, desarrolló un plan para controlar el estrés mediante meditación y ejercicio. Hoy, a los 81 años, Sema disfruta de las ventajas de haber tomado las riendas de su salud. Cuando hablamos con ella, estaba empacando para viajar a Ámsterdam con sus amigas. “Mis médicos están muy satisfechos con mis valores de presión sanguínea, mi nivel de colesterol y mi peso”, afirma. “Me dicen que siga haciendo con lo que hago en el presente. Oír eso es maravilloso”.

Uno de cada tres estadounidenses tiene presión sanguínea alta, también denominada “hipertensión”. Sin tratamiento, tienen tres veces más de probabilidades de sufrir enfermedades cardíacas y cuatro veces más de probabilidades de padecer un ataque cerebral. Si le preocupa su presión sanguínea, siga leyendo para obtener información sobre maneras simples de reducirla y proteger el corazón.

¿Qué es la presión sanguínea?

Para muchas personas, el concepto de presión sanguínea es abstracto y confuso. “La presión es lo que hace fluir la sangre”, explica el Dr. Bradley Artel, FACC, FASE, cardiólogo y director médico de Aetna. “El corazón es un músculo. Cuando late, bombea sangre por la aorta, la arteria más grande, lo que transporta sangre a todo el cuerpo, desde los vasos sanguíneos más grandes hasta los más pequeños y, luego, hasta los diminutos capilares sanguíneos que sustentan nuestros órganos y tejidos”.

Una lectura de la presión sanguínea está compuesta por dos cifras: un valor de menos de 120/80 (es decir, “120 sobre 80”) se considera normal. La cifra más alta mide la fuerza con la que el músculo cardíaco bombea la sangre y la transporta activamente a todo el cuerpo. Esta se denomina presión “sistólica”. La cifra más baja o presión “diastólica” mide la fuerza menos intensa que ejerce el corazón cuando está relajado.

Es normal que la presión sanguínea aumente y descienda durante el día. La presión sanguínea se eleva naturalmente en respuesta al esfuerzo físico o al estrés emocional. La presión cae cuando se relaja. Si una o ambas cifras se mantienen sistemáticamente elevadas durante un tiempo, es un signo de que algo no está bien.

Datos sobre la presión sanguínea alta

  • El dispositivo para controlar la presión sanguínea se denomina "esfigmomanómetro".
  • La presión sanguínea normal es de 120 sobre 80.
  • Si la presión está por encima de 130 sobre 80, se denomina presión sanguínea alta.
  • Uno de cada tres estadounidenses sufre de presión sanguínea alta.
  • La presión sanguínea alta es el segundo factor de riesgo principal que deriva en alguna enfermedad cardíaca, después del tabaquismo.
  • Mantener la presión sanguínea baja prolonga la vida unos cinco años.

¿Por qué es perjudicial la presión sanguínea alta?

En un principio, la presión sanguínea alta no presenta síntomas notables. Entonces, ¿por qué es un problema? “El recubrimiento de los vasos sanguíneos tiene una sola célula de espesor”, explica el Dr. Artel. “La presión sanguínea alta daña ese fino recubrimiento, y el colesterol se acumula en las partes dañadas”. A medida que se forman estos depósitos y se estrechan los vasos sanguíneos, la sangre no puede transportar suficiente oxígeno y nutrientes al resto del cuerpo. Si esto no se detecta a tiempo, puede ocasionar muchos problemas graves, incluidos los siguientes:

  • ceguera;
  • enfermedad renal;
  • dolor de pierna y dificultad para caminar a causa de una enfermedad arterial periférica;
  • ataque cardíaco;
  • ataque cerebral.  

Las nuevas pautas definen la presión sanguínea alta como un valor de 130/80 o superior, lo cual antes no era tan malo. “Sin embargo, con los años hemos hecho un seguimiento de más personas y hemos notado que, cuanto más bajo sea este valor, mejor es”, explica el Dr. Artel. “Esto es particularmente cierto en el caso de los pacientes con enfermedades como diabetes, para quienes la presión sanguínea alta resulta más peligrosa”. Esto se debe a que las personas diabéticas tienen más riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.

Obtenga más información sobre el colesterol y cómo controlarlo.

¿Qué provoca una presión sanguínea alta?

La buena noticia es que muchas de las causas de presión sanguínea alta están bajo nuestro control. Los hábitos poco saludables tienden a producir un aumento brusco de la presión. De hecho, algunos hábitos se consideran poco saludables en gran parte porque aumentan la presión sanguínea. Además, podemos reducir los efectos que la apnea del sueño y el estrés tienen, aunque no podamos evitarlos por completo. Los factores de riesgo más importantes son los siguientes:

  • alimentación deficiente y obesidad;
  • falta de ejercicio;
  • alto consumo de alcohol.
  • tabaquismo;
  • apnea del sueño;
  • hormonas del estrés. 

La presión sanguínea alta también puede ser resultado de ciertos factores genéticos, enfermedades y medicamentos. Si tiene antecedentes familiares de presión sanguínea alta o enfermedad cardíaca, es importante que controle sus valores. No espere hasta llegar a la mediana edad; la hipertensión puede manifestarse incluso a los 20 años. También debe controlarse la presión sanguínea si tiene diabetes, sufre de problemas de tiroides o planea quedar embarazada. Uno de cada tres estadounidenses con presión sanguínea alta no sabe acerca de su problema.

“No podemos evitar todas las causas de la presión sanguínea alta, pero sí podemos reducir su efecto”.

Cómo reducir la presión sanguínea

Ya sabe que debe hacer ejercicio, dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol. Aparte de esas iniciativas saludables, a continuación se detallan otras cinco estrategias que demostraron reducir la presión sanguínea en gran medida.

1.     Mejore su alimentación y baje de peso. Si tiene algunos kilos de más, bajarlos reducirá su presión sanguínea. No obstante, incluso quienes tienen un peso saludable pueden mejorar su dieta. El plan de alimentación DASH se desarrolló puntualmente para las personas con presión sanguínea alta: en inglés, DASH significa “enfoques alimenticios para detener la hipertensión”. Con esta dieta flexible, se recomienda consumir más vegetales y granos integrales, y menos alimentos grasos y con azúcar. (Obtenga más información en https://www.nhlbi.nih.gov/health-topics/dash-eating-plan). También considere los probióticos; algunos estudios sugieren que las bacterias intestinales inciden sobre la presión sanguínea.

El servicio de asesoramiento de salud en línea puede ayudarlo a reducir la presión sanguínea, bajar de peso y más. Algunos miembros de Aetna, por ejemplo, cuentan con acceso gratuito al programa Simple Steps to a Healthier Life, que ofrece sesiones en línea para que lograr los objetivos de salud sea fácil y divertido.

2.     Relájese y controle el estrés. La presión sanguínea se eleva en respuesta al estrés. Las técnicas de control del estrés ayudan a combatir la presión sanguínea alta. Puede practicar yoga o meditación, escuchar música, pasar tiempo en la naturaleza, lo que le resulte más eficaz. Según un estudio reciente, las personas que fueron a un sauna entre 4 y 7 veces por semana tuvieron una presión sanguínea un 50 % más baja que quienes no lo hicieron.

Obtenga información sobre maneras simples de reducir el nivel de estrés en 10 minutos o menos.

3.     Tome sus medicamentos. Para algunas personas, no basta con tener hábitos saludables: tienen una predisposición genética para la presión sanguínea alta. Por lo tanto, es importante que tomen sus medicamentos con receta exactamente según las recomendaciones del médico. “Ahora tomo medicamentos para controlar la presión sanguínea”, dice Sema. “Soy una muy buena paciente. Si los médicos me dicen que debo hacer algo, lo hago. Por el momento, eso me ha mantenido saludable”.

4.     Consulte a su médico dos veces por año. Si eso le suena excesivo, considere lo siguiente: aquellas personas que visitan a sus médicos al menos dos veces por año tienen 3.2 veces más de probabilidades de mantener controlada su presión sanguínea, de acuerdo con la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association). Asegúrese de analizar con su médico todos los medicamentos con receta y de venta libre que tome. Muchos medicamentos y remedios naturales pueden contribuir a que desarrolle presión sanguínea alta si los toma con regularidad, incluidos inhaladores de rescate para el asma, analgésicos, descongestivos, gingko e, incluso, regaliz.

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5.     Tómese la presión sanguínea también en su hogar. Las personas que se controlan la presión sanguínea en su hogar, además de controlársela en las consultas regulares con el médico, tienden a reducir más sus valores que los pacientes que solo lo hacen cuando consultan a sus médicos. Aunque no se ha establecido una relación clara, esto puede reflejar un mayor compromiso de mejorar la salud o comprender mejor cómo los hábitos personales inciden sobre la presión sanguínea. Asegúrese de invertir en un tensiómetro con buenas reseñas; el sitio de Consumer Reports ofrece una guía minuciosa de compra. Luego, lleve el dispositivo al consultorio del médico para asegurarse de que esté bien calibrado y obtener consejos de autocontrol.

¿Qué sucede con el consumo de sal?

Al hablar sobre la presión sanguínea, a menudo se culpa a la sal o al sodio. Sin embargo, para la mayoría de las personas, la ingesta de sal no tiene efectos negativos a largo plazo. Además, si nos concentramos solamente en la sal, podemos pasar por alto otros ingredientes que pueden contribuir a tener presión sanguínea alta.

“Las personas consumimos demasiada sal”, admite el Dr. Artel. “Pero tengo un secreto que la mayoría desconoce: la sal está en todos lados. Cuanto más coma, más sal ingerirá naturalmente, y viceversa, cuanto menos coma en general, menos sal ingerirá. De esa forma, no deberá leer las etiquetas. Es simple: para controlar la presión sanguínea, simplemente debe comer menos”.

No obstante, si está acostumbrado a leer las etiquetas, otros dos ingredientes cuyo consumo debe vigilar son los endulzantes (azúcar o endulzantes artificiales) y cafeína. Ambos pueden ocasionar aumentos bruscos de la presión sanguínea. En un estudio, se reveló que los adultos pueden reducir considerablemente la presión sanguínea si toman, como mínimo, una bebida endulzada menos por día.

Conclusiones sobre la presión sanguínea

Aunque la presión sanguínea puede resultar confusa, también puede servir para predecir eficazmente la salud cardíaca a futuro. Familiarícese con sus valores de presión sanguínea y conózcalos tanto como su peso. Luego, escuche las recomendaciones de su médico. Si su médico le receta un medicamento, no posponga su toma simplemente por pensar que puede solucionar el problema con dieta y ejercicio. Para algunas personas, no basta solo con hacer cambios en su estilo de vida.

Sema mantiene la misma rutina que comenzó hace 30 años. Por la mañana, medita durante 20 minutos y, luego, camina en la cinta de correr durante 30 minutos. Por la tarde, camina en la cinta por 30 minutos más. “Cuando visito al médico, me complace decirle que yo hago todo lo que puedo y que ahora todo depende de él”, dice.

 

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Sobre la autora

Maureen Shelly es una aficionada a la salud y la ciencia que vive en la ciudad de Nueva York.

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