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Siete maneras de ayudar a su hijo a desconectarse este verano

Alice Gomstyn Por Alice Gomstyn

Si pudiera hacerlo, mi hijo de 7 años pasaría horas sentado en el sillón explorando los mundos en línea de sus videojuegos. Su hermano de 5 años, por su parte, prefiere la televisión. Se levanta al alba y pide ver sus dibujos animados favoritos incluso antes de cepillarse los dientes. No ayuda en nada que ya sea verano. Si no tomo precauciones, para mis pequeños más tiempo libre significaría más posibilidades de usar sus dispositivos.

Al igual que muchos padres, me preocupo por cuánto tiempo pasan frente a la pantalla. Según los estudios, los niños y adolescentes amantes de las pantallas tienen más riesgos de sufrir obesidad, se muestran menos dispuestos a leer, obtienen notas más bajas e, incluso, tienen una peor calidad de sueño. “Una vez que se ve afectado el sueño, surge toda una serie de problemas físicos, emocionales y mentales”, dice el Dr. Christopher James, psiquiatra infantil del equipo de Salud del Comportamiento de Aetna.

Si bien el uso moderado de dispositivos puede ser beneficioso para los niños (algo que se explica más adelante), ¿cuál es el límite? El Dr. James sugiere que no más de dos horas de tiempo frente a la pantalla para los niños de seis años o más, menos de una hora para los niños de cinco años o menos y nada en absoluto para los bebés de 18 meses o menos.

Una cosa es conocer qué limites establecer en su familia, otra muy diferente es hacerlos cumplir. La clave, como afirma la especialista en desarrollo infantil Betsy Brown Braun, está en no dejar que sus hijos le insistan hasta cansarlo. “Está en la naturaleza de los niños quejarse, insistir, lamentarse”, dice Brown Braun, autora de You're Not the Boss of Me: Brat-Proofing Your Four- to Twelve-Year-Old Child (No eres mi jefe: Cómo no malcriar a su hijo de cuatro a doce años). “Su trabajo como padre es no permitir que eso lo desvíe de su camino”.

¿Cómo puede mantenerse firme en sus esfuerzos por apartar a sus hijos de los dispositivos? Estos consejos pueden ser útiles:

1. Explicar con calma por qué es importante limitar el tiempo frente a la pantalla. 

Hacer entrar en razón a su hijo puede ser todo un desafío, especialmente cuando intenta apartarlo de su tan preciado dispositivo. Puede ser de ayuda darle una explicación que no sea “porque yo lo digo”. Brown Braun sugiere probar con algo más concreto, como “Para ayudar a tu cuerpo a crecer sano, debes hacer un poco de ejercicio afuera” o “Es hora de usar otra parte del cerebro”. También puede resaltar la importancia de la moderación y comparar el uso de dispositivos con comer golosinas, por ejemplo. El simple hecho de que a su hijo le encanten los caramelos no significa que pueda comerlos todo el tiempo. Brown Braun sugiere que la mejor manera de poner de manifiesto su mensaje (y no los sentimientos que lo motivan) es hablar con un “tono de voz tranquilo y sin emoción”.

2. Colaborar con su hijo para diseñar un plan. 

Es más fácil ser congruente con limitar el uso de dispositivos de su hijo durante el verano si ha definido reglas claras, pero no las defina solo. “Cuanto más planifique con su hijo, más lo convencerá”, explica Brown Braun. Además, si ambos padres se involucran, los dos deben estar en sintonía con respecto a estas reglas.

Su plan de uso de dispositivos durante el verano puede incluir más que solo acordar ciertos límites de tiempo. Podría, por ejemplo, exigirle a su hijo que haga sus tareas domésticas habituales antes de jugar videojuegos. También podría darle la oportunidad de ganarse más tiempo frente a la pantalla si lleva a cabo quehaceres que superen sus tareas domésticas habituales, como desmalezar el jardín.

3. Tener listas opciones alternativas. 

Pensar de improviso en actividades sin dispositivos puede ser difícil, por lo que intente prepararse de antemano. Si a su hijo le gustan las manualidades, tenga a mano suministros, como pinturas de acuarela o pegamento. Lo mismo se aplica a los deportes: coloque un aro de baloncesto, un arco de fútbol o lo que sepa que pondrá a su hijo en movimiento. En el caso de los niños más pequeños, rote los juguetes que ya tiene. “Si reserva algunos juguetes para ‘días lluviosos’, puede sacarlos en esas ocasiones”, dice.

¿Quiere que su hijo salga de casa? Visite la biblioteca, el centro comunitario y las diferentes organizaciones religiosas locales, ya que en muchos de estos establecimientos se ofrecen actividades de verano gratuitas o de bajo costo.

4. Designar áreas libres de pantallas.

Establezca reglas sobre cuándo y dónde puede su hijo usar los dispositivos. Muchos expertos, incluida Brown Braun, recomiendan prohibirlos durante las comidas, por ejemplo, porque el uso de dispositivos puede dificultar la formación de vínculos familiares. La habitación también es un buen espacio donde prohibir los dispositivos, ya que mirar fijamente una pantalla brillante puede impedir a los niños descansar bien por la noche. (Para ayudarlos a descansar bien por la noche, el Dr. James sugiere que dejen de usar dispositivos al menos una hora antes de acostarse).

Cuando le permita a su hijo usar dispositivos, aliéntelo a que se quede cerca de usted para poder supervisar sus actividades, por ejemplo, en la cocina mientras usted lava los platos. Esto le permite asegurarse de que no visite sitios web inapropiados ni se registre en juegos violentos.

5. Servir de ejemplo de buen comportamiento con dispositivos.

¿Quiere que su hijo pase menos tiempo usando dispositivos? Reduzca el tiempo que usted mismo pasa frente a la pantalla cuando están juntos. “De lo contrario, es como decir que fumar es malo para la salud mientras se sostiene un cigarrillo”, dice Brown Braun. Algunas familias optan por fines de semana libres de pantallas, mientras que otras hacen que cada miembro coloque su teléfono inteligente en un recipiente cerca de la puerta de entrada al llegar a casa. “Sí, es posible que protesten, pero esa debería considerarse una regla familiar más de su casa”, agrega.

6. Ponerse firme y aplicar las consecuencias lógicas cuando sea necesario.  

Es muy probable que su hijo intente convencerlo de hacer una excepción a sus reglas de tiempo frente a la pantalla. No ceda. Desde el preciso momento en que flexibilice su postura, su hijo recordará esa ocasión y se sentirá más envalentonado para intentar convencerlo de torcer las reglas nuevamente.

Tampoco tenga temor de limitar más su tiempo frente a la pantalla a modo de castigo cuando rompa las reglas. “Puede decirle que, cada vez que pida pasar más tiempo frente a la pantalla, se le restarán cinco minutos del día siguiente”, dice Brown Braun. “Lo que intentamos lograr es establecer consecuencias lógicas para que el niño se dé cuenta de que es él, no usted, el responsable de lo que sucede”.

 

“¿Quiere que su hijo pase menos tiempo usando dispositivos? Reduzca el tiempo que usted mismo pasa frente a la pantalla cuando están juntos”.

7. Fomentar un “buen” uso de los dispositivos.

No todo uso de dispositivos es perjudicial. De hecho, varios programas y juegos educativos pueden ser incluso beneficiosos para su hijo, si se usan con moderación. Limítese a juegos y actividades apropiados para su edad; el pediatra, la escuela o los maestros de su hijo pueden recomendarle sitios específicos, como PBS, que ofrece juegos, actividades y videos educativos. También puede consultar recursos en línea, como Common Sense Media, para obtener información sobre qué programas y juegos son adecuados para la edad de su hijo.

Si bien puede lograr mucho por su cuenta, en algunos casos puede ser conveniente recurrir a profesionales de la salud del comportamiento para obtener más ayuda. “Les diría a los padres que busquen ayuda para sus hijos si los dispositivos reemplazan sus interacciones con el mundo real, si no es posible reducir su uso o si parece estar desdibujada la línea entre el mundo real y el mundo en línea de sus hijos”, dice el Dr. James. Los miembros de Aetna pueden buscar psicólogos infantiles y otros especialistas en su área con la herramienta DocFind

Con la adecuada intervención y planificación, su hijo amante de los dispositivos puede disfrutar de un verano saludable y con actividades variadas. Eso es lo que intento hacer con mis hijos, que saben que pueden darse el gusto de usar sus respectivos dispositivos después de la cena y solo por una hora o menos. En ocasiones, se quejan de los límites, pero pronto se olvidan de esas protestas cuando se sumergen en un juego de mesa o patean una pelota de fútbol. Este verano, se divierten a la vieja usanza, y espero que aprendan a disfrutar de la vida alejados de una pantalla.

 

Sobre la autora

Alice Gomstyn es bloguera sobre crianza y periodista comercial veterana. Se confiesa adicta al azúcar, pero planea reducir el consumo de dulces y comenzar a comer vegetales como nunca lo ha hecho. ¡Vamos por el brócoli!