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Cómo hablar con sus hijos sobre desastres naturales

Christina Joseph Por Christina Joseph

Karla Pope estaba viendo imágenes del huracán Irma en la computadora cuando su hija de 7 años, Ava, espió la pantalla y comenzó a hacer preguntas: “¿Por qué ese periodista está ahí si es peligroso?”, “¿el huracán viene para acá?”

Sin saber a dónde conduciría la conversación, esta mamá de Brooklyn, Nueva York, respondió de forma sencilla y honesta. Le dijo que el periodista estaba haciendo su trabajo y que estaría bien, que los grandes huracanes no suelen llegar hasta Nueva York y que estarían a salvo.

Hablar con sus hijos sobre desastres naturales no siempre es sencillo, pero es importante. Al igual que los adultos, los niños experimentan estrés físico y mental debido a los desastres naturales, aunque no estén directamente en peligro, según se afirma en la Asociación Americana de Psiquiatría. Si habla con sus hijos desde un principio y les brinda información de una manera adecuada para su edad, podrá calmar los temores de los niños y ayudarlos a que aprendan cómo manejar situaciones difíciles. “Los niños recurren a sus padres, cuidadores y otros adultos para sentirse tranquilos, apoyados y para obtener consejos”, explica el Dr. Hyong Un, director de psiquiatría de Aetna, “y a través de este proceso fortalecen su capacidad de resistencia para el futuro y desarrollan estrategias sólidas para poder sobrellevar situaciones”.

Siga leyendo para aprender cuatro formas de abordar estas difíciles conversaciones con su hijo, ya sea que esté siguiendo un desastre desde lejos o experimentándolo en persona.

No se altere

Los niños, sobre todo los más pequeños, siguen el ejemplo de sus padres y otros seres queridos. “Los considerarán modelos para seguir: ‘¿Mamá o papá están molestos? Si lo están, yo también lo estoy’”, explica el Dr. David Schonfeld, miembro de la Academia Estadounidense de Pediatría, pediatra del desarrollo del comportamiento y director del Centro Estadounidense para la Crisis Escolar y el Duelo.

Además, dice que mostrar algo de angustia o tristeza está bien, siempre que también se puedan demostrar estrategias eficaces para poder sobrellevar la situación, como mantener una rutina normal y usar la técnica de respiración profunda en momentos de estrés.Los ejercicios de respiración también pueden ayudar a su hijo: descubra aquí de qué maneras. Si se siente demasiado abrumado como para hablar con su hijo, Schonfeld recomienda pedirle a su pareja u otro miembro de la familia que tenga la conversación inicial con él mientras busca el apoyo que necesita. Si es miembro de Aetna, puede aprovechar el programa Resources for Living, que está disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, para obtener apoyo emocional y asistencia diaria, sin un costo adicional.

Limítese a los hechos

Comience la conversación averiguando qué saben sus hijos, para poder corregir cualquier malentendido. Utilice lenguaje adecuado para la edad del niño. Para niños de 5 años o menos, describa los eventos con términos básicos y explique cómo afectan a su familia. (“El viento tiró los cables grandes de luz, y por eso no hay luz. La gente de la compañía de luz está trabajando para arreglar todo”). Es posible que deba repetir la información varias veces. Por lo general, los niños en edad escolar quieren más detalles y hacen más preguntas. Responda de manera honesta y sencilla, y luego continúe con otro tema. (“Sí, hubo personas heridas en los incendios forestales y perdieron sus hogares”).

Independientemente de la edad de su hijo, no le brinde información en exceso y reduzca su exposición a las noticias e imágenes sobre el desastre. “La repetición de tales escenas puede ser perturbadora y confusa”, afirma el Dr. David Fassler, psiquiatra de niños y adolescentes, y director de Defensa y Política Pública en el Vermont Center for Children, Youth & Families.

Ayúdelos a expresar sus sentimientos

Trate de alentar a sus hijos a hablar con usted acerca de sus sentimientos y preocupaciones. Puede dar muy buenos resultados algo tan simple como preguntarles qué puede hacer usted para que se sientan mejor. Los niños más grandes y los adolescentes tal vez digan que están bien y que no quieren hablar sobre lo que sienten. No fuerce el tema, pero hágales saber que está allí para hablar cuando estén listos.

Por supuesto, es posible que algunos niños, sobre todo los más pequeños, no sepan cómo expresar sus sentimientos y temores. Ofrecerles una vía de escape, como las que se mencionan a continuación, puede ayudar a aliviar la angustia:

  • Hacer un dibujo. Si el parque favorito del niño está cerrado debido a un desastre natural, pídale a su hijo que haga un dibujo de lo que le gusta hacer allí. Si su hijo está intranquilo, pídale que haga un dibujo de lo que lo asusta. Así, usted tendrá una idea de lo que realmente lo preocupa.
  • Ayudar a preparar la bolsa de emergencia o el kit de emergencia familiar. Encuentre una manera de incluir a su hijo en las preparaciones. Esto puede ayudar a calmar sus miedos y hacer que se sienta más seguro y tenga un mayor control de la situación. Cuando los incendios forestales ardieron en su estado, Amy Ball (de Sebastopol, California) le pidió a su hija de 6 años, Claire, que juntara la comida del gato y que tomara fotografías de sus juguetes en caso de que tuvieran que evacuar. “Eso la mantuvo ocupada mientras mi esposo cargaba el auto, y le quitó un poco el miedo”, explica Amy.
  • Pasar tiempo con un ser querido. El contacto físico ayuda a los niños a sentirse más seguros, por lo que puede proponer actividades para pasar un rato agradable en familia, como acurrucarse en la cama para leer un libro favorito, hacer una comida especial juntos o jugar un juego en familia.
  • Buscar maneras de ayudar. Ya sea horneando galletas para agradecer a los bomberos locales o recolectando suministros para enviar a las víctimas del huracán, retribuir de alguna forma puede ayudar a sus hijos a sentir que están contribuyendo a su manera.

Pregúnteles cómo están

Es posible que algunos niños aparenten estar bien y no quieran hablar de inmediato, pero tal vez quieran hacerlo más tarde, así que pregúnteles con regularidad cómo están, para ver cómo van procesando las noticias. Si observa cambios en el comportamiento de su hijo, como mal humor, introversión, llanto excesivo, cambios en los patrones de sueño, apego, obsesión por el desastre o cualquier cosa fuera de lo común, piense en la posibilidad de hablar con su pediatra o con un asesor. Para obtener más información sobre las señales de sufrimiento emocional y para encontrar recursos disponibles en su área, visite la página de The Campaign to Change Direction. Aetna es un miembro fundador de la campaña, que recomienda a todos los estadounidenses prestar atención a su bienestar emocional.

En definitiva, los niños quieren saber que usted está allí para responder sus preguntas con honestidad, para escuchar cómo se sienten y para ofrecerles tranquilidad y apoyo. “Creo que una charla muy sencilla los ayuda a entender mejor”, dice Amy. “Hable sobre las cosas positivas que están sucediendo. Los niños las captarán y se sentirán mejor respecto de la situación”.

Sobre la autora

Christina Joseph Robinson es una editora y escritora veterana de Nueva Jersey a quien todavía le encanta leer el periódico a la antigua. Tiene dos hijas a las que intenta inculcarles la importancia de comer frutas y verduras y, de este modo, lograr un equilibrio con todas las golosinas que les compra la abuela. El objetivo de salud de Christina es reanudar su rutina de ejercicios después de haberla abandonado por lesiones.