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Cómo preocuparse menos por las comidas familiares

Joanna Kessler Por Joanna Kessler

Preparar una cena saludable es más difícil de lo que parece, especialmente durante los días de semana. Pero si cambia su punto de vista, y se enfoca menos en el menú y más en la unión, la hora de la comida será mucho más agradable. “Las comidas en familia son importantes por la comunicación”, dice Lynn Borteck, trabajadora social clínica con licencia de Aetna. “El componente principal no es la comida; lo que realmente importa es la conexión y la unión”. Siga leyendo para adquirir conocimientos ganados con esfuerzo que pueden hacer que cualquier comida tenga un sabor más agradable.

No se sienta culpable si compra comida preparada.

Me encantan las noches en las que pedimos pizza o compramos pollo asado y guarniciones preparadas en el mercado. Se abre una ventana de tiempo para que juguemos al aire libre después de volver del trabajo; estos son preciados minutos que, de lo contrario, pasaría cortando vegetales y controlando el horno. Incluso pequeños cambios en la rutina (trabajo, seguido de cena, seguida de hora de acostarse) pueden ser más alentadores de lo que piensa.

Relájese si su hijo no se termina el plato.

Mi hija expresa que no tiene hambre durante la cena y se niega a tocar la comida otra vez. Tuve que aprender a respirar profundo y no preocuparme mucho por eso. Mi mayor preocupación era si estaba consumiendo los nutrientes suficientes. Luego, descubrí que los pediatras les recomiendan a los padres ver el panorama general: está bien si sus hijos son selectivos con la comida y rechazan cualquier alimento que no sea pasta durante la cena, siempre y cuando consuman una variedad de alimentos durante los próximos días. Ahora, sé que mi hija comerá cuando tenga hambre y que, con el tiempo, obtendrá lo que necesita para desarrollarse y crecer normalmente.

Involucre a la familia.

A mi hija le encanta usar el centrifugador de verduras. Y las habilidades con el cuchillo que tiene mi esposo lo convierten en un experto picador de cebollas. Piense en involucrar a su familia para que lo ayuden a planificar las comidas, comprar los alimentos, cocinar y limpiar. Es posible que el proceso no sea rápido ni sencillo, pero los mantendrá a todos demasiado ocupados como para quejarse (mucho). Además, es una excelente manera de aumentar la seguridad de los niños, enseñarles sobre ingredientes saludables, y alentarlos a ser más aventureros y probar nuevos alimentos.

Disponga solo de 15 minutos.

Debido a que muchos padres tienen agendas ocupadas, y los niños también, la cena no siempre puede ser un momento compartido cada noche. Si las actividades escolares o los compromisos laborales hacen que les resulte difícil sentarse a comer, podrían tener que comer en momentos diferentes. “La cena en familia simboliza un momento para hablar, escucharse, compartir ideas y apoyarse; sin embargo, la mesa del comedor no es el único lugar donde hacer todo esto”, dice Borteck. “Los miembros de la familia pueden pasar tiempo juntos mientras viajan en auto, hacen compras en la tienda de comestibles, realizan tareas domésticas o beben leche y comen galletas antes de acostarse”.

Resuelva sus desencadenantes del estrés.

Mi madre una vez me sugirió preparar la mesa más temprano, y eso marcó una diferencia notable. Si le parece algo trivial, preste atención a la cantidad de veces que debe pararse de la mesa durante la cena para buscar servilletas, tazas, condimentos u otros objetos que olvidó. En el caso de los padres que trabajan, la preparación de la mesa representa una tarea excelente que pueden asignarle a un niño mayor o a una niñera.

¿Cuáles son sus desencadenantes del estrés? Si lo estresa el ruido de niños peleando, escuchar música podría relajar los ánimos. Pídales a los niños que creen una lista de reproducción para la hora de la cena, en la que incluyan sus canciones favoritas y las suyas.

Estos pequeños trucos pueden reinstaurar la paz en la familia durante la hora de la comida. Las comidas saludables se deben solo en parte a lo que se sirve, y disfrutar del tiempo juntos es beneficioso para el cuerpo y el alma.

Sobre la autora

Joanna Kessler es una escritora y editora sobre el estilo de vida radicada en Nueva York. Es una entusiasta del yoga y cree que finalmente este año podrá realizar la postura del cuervo.