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Cómo cuidar a sus hijos cuando tiene un bebé recién nacido

Alice Gomstyn Por Alice Gomstyn

Cuando tuve a mi primer hijo, me preocupaba constantemente por dominar ciertas habilidades, como cambiar pañales y envolver al bebé. Cuando llegó el segundo bebé, ya conocía los aspectos fundamentales y me preocupaba más el hecho de que mi hijo se cansara de mí por besarle su adorable rostro todo el tiempo. (¡Pero no lo hizo!). Sin embargo, las mujeres que son madres por segunda vez se enfrentan a un desafío diferente en comparación con las madres primerizas: cómo cuidar al bebé y a sus hermanos más grandes a la vez. A continuación, se incluyen algunos problemas que tienen las madres y los padres, y cómo abordarlos.

Desafío: recuperarse del parto hace que sea difícil perseguir a niños activos que se mueven por toda la casa.

Solución: obtenga asistencia de cuidado infantil. Si contratar a una niñera tradicional le resulta muy costoso, considere buscar a un adolescente o preadolescente. Estos ayudantes jóvenes pueden entretener a los niños más grandes mientras usted está ocupada cambiándole los pañales al bebé o alimentándolo. Encontré a un niño de 12 años que tiraba al aro con mi hijo mientras yo estaba adentro con el bebé. Era una situación beneficiosa para todos: a mi hijo le encantaba jugar con un “niño grande”, y a mí me encantaba no tener que hacer malabares con mi pequeño bebé y una pelota de básquet.

Su compañía de seguros de salud también podría ser un buen recurso. Con el programa Resources For Living, que se ofrece con algunos planes de Aetna, obtendrá ayuda para identificar las opciones de cuidado infantil disponibles en su área.

Desafío: atender las necesidades del bebé no le permite tener tiempo suficiente para preparar las comidas para la familia.

Solución: compruebe si existe un grupo de madres en el vecindario antes de que nazca el bebé. Por lo general, estos clubes organizan “trenes de comidas”, donde las miembros llevan comidas caseras para las familias con bebés recién nacidos. ¿Sus amigos le preguntan cómo pueden ayudarla? Asígneles platos específicos y congélelos para consumirlos más adelante. También puede implementar trucos básicos para la cena, como comprar menús preparados en la sección de frutas y verduras del mercado de comestibles. Solo deberá colocar los vegetales precortados y los condimentos en una olla de cocción lenta o en un horno holandés.

Desafío: durante el fin de semana, resulta difícil entretener a los niños más grandes y cuidar al bebé al mismo tiempo.

Solución: mantener a los niños dentro del hogar todo el día puede hacer que sufran claustrofobia rápidamente. Afortunadamente, se puede transportar a los recién nacidos en cochecitos o portabebés y llevarlos al evento deportivo de un hermano o a dar un paseo por el parque infantil. La planificación anticipada también tiene sus beneficios: intente programar citas para jugar con amigos de su hijo mayor, preferentemente en sus hogares. Si dichas citas para jugar coinciden con la hora de la siesta del bebé, incluso podría disfrutar de un momento de paz y tranquilidad durante el fin de semana.

Desafío: los hermanos más grandes quieren jugar de forma muy brusca con el bebé.

Solución: aliente a los hermanos a que sean suaves con el bebé; para ello, sugiérales jugar a esconderse y reaparecer, cantar una canción interactiva, como “Incy Wincy Araña”, o realizar otras formas de juego seguras. Y no se olvide del poder de la lectura: muchos libros ilustrados infantiles exploran la relación entre los nuevos hermanos y les enseñan a los niños cómo interactuar con los bebés recién nacidos de manera segura.

Desafío: los niños más grandes se sienten ignorados o celosos.

Solución: puede tomar medidas para asegurarles a los hermanos mayores lo mucho que los ama. Al igual que con el problema del juego brusco, los libros infantiles sobre hermanos más pequeños resultan muy útiles, ya que transmiten mensajes que resaltan el amor que sienten los padres por todos sus hijos. Los niños también podrían sentir celos debido a que los bebés hacen lo que ellos solían hacer, como pasear cómodamente en un cochecito. Por lo tanto, resulta útil resaltar los privilegios que ellos tienen y que los bebés no, como pedalear en un triciclo. Incluso hacer las tareas domésticas puede ser una oportunidad para divertirse juntos. Solía desafiar a mi hijo mayor, que en ese momento estaba aprendiendo las palabras, a que nombrara los utensilios de cocina mientras los sacaba del lavavajillas. Aún recuerdo reírme con él de la palabra "espátula". Aunque no era una manera convencional de pasar tiempo de calidad juntos, su rostro sonriente me decía que eso no le importaba en absoluto.

Sobre la autora

Alice Gomstyn es bloguera sobre crianza y periodista comercial veterana. Se confiesa adicta al azúcar, pero planea reducir el consumo de dulces y comenzar a comer vegetales como nunca lo ha hecho. ¡Vamos por el brócoli!