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Entrevista a una heroína de la salud: Esta enfermera ayuda a las madres primerizas a dejar los opioides

Emily Leland Por Emily Leland

El embarazo y la maternidad pueden ser difíciles. Pero para las mujeres que luchan contra la adicción a los opioides, también son peligrosos. Lynne Kain, enfermera y administradora de casos de Aetna, se dedica a ayudar a las mujeres a superar la adicción a los opioides durante el embarazo y a mantenerse sobrias después del parto.

"He trabajado en el cuidado de la salud por 13 años y he tratado la abstinencia neonatal desde mi primer día de trabajo", dice Lynne. "Al principio me sentí atraída por los bebés porque me parecía que necesitaban un defensor. Pero a medida que aprendí más sobre la adicción, descubrí que los adultos también necesitan defensores. Ayudar a una madre y a su bebé van de la mano".

Los opioides son poderosos analgésicos recetados que son altamente adictivos. Se estima que 2 millones de estadounidenses son adictos a los opioides recetados. Desde 1999, la cantidad de muertes por sobredosis de opioides se ha cuadruplicado. Aquí, Lynne comparte su experiencia en la batalla con la crisis.

P.: Trabajas con mujeres que están lidiando con el abuso de opioides, ¿qué implica eso? R.: Soy una enfermera administradora de casos para el Programa de Síndrome de Abstinencia Neonatal (Neonatal Abstinence Syndrome program) de Aetna Better Health of Kentucky. Me vinculo con mujeres embarazadas que usan una cantidad significativa de opioides o que tienen un trastorno por uso de sustancias para que reciban atención prenatal especializada, y continúo con la gestión del cuidado durante el primer año de vida del bebé para ayudarlas a mantenerse saludables.

P.: ¿Qué te motivó a hacer la transición de la enfermería tradicional? R.: Cuando era enfermera de la UCIN en el Hospital Infantil de la Universidad de Kentucky, siempre me preguntaba qué pasaba con las familias cuando les dábamos de alta. Después de salir del hospital, muchas nuevas mamás llamaban para hablar con las enfermeras que las habían cuidado, porque habían formado una relación de confianza. Cuando me enteré del programa de abstinencia neonatal, sentí que estaba hecho para mí. Vi una manera de expandir mis habilidades de enfermería y completar mi experiencia en la NICU.

P.: ¿Cómo asesoras a alguien que tiene un problema de abuso de sustancias? R.: Cuando hablo por primera vez con alguien, hago una evaluación general de su situación. Comenzamos hablando de por qué está tomando determinado medicamento, o por qué la prueba de detección de drogas en la orina dio positivo. Luego fijamos objetivos. Busco que me diga qué es importante para ella en este momento de su vida.  A veces es mantenerse sobria, pero a menudo también es obtener su diploma de equivalencia general o título universitario, o conseguir un trabajo. Fijamos metas a corto, mediano y largo plazo para darle algo por lo que trabajar, lo que puede aumentar la confianza y mejorar la autoestima.

Obtenga consejos para hacer un seguimiento de sus metas de salud y alcanzarlas.

P.: ¿Cuál es el mayor desafío al que se enfrentan tus pacientes? R.: El entorno presenta un gran desafío. Cuando una madre admite que está consumiendo otra vez, a menudo se debe a que está volviendo a la misma situación de vida que le permitió consumir drogas anteriormente. Generalmente no tiene otro lugar a donde ir. La adicción también puede interferir con la capacidad del cuerpo para sentir una alegría intensa, como la euforia que ayuda a una madre a establecer un vínculo con su bebé. Puede tomar tiempo para que el cerebro se recupere de la adicción, y es en este tiempo que el asesoramiento es fundamental.

P.: ¿Qué tipo de comentarios recibes de las mujeres con las que trabajas? R.: Están sorprendidas de que alguien se preocupe por ellas, en especial su proveedor de seguros. A menudo dicen que en otras situaciones se sienten juzgadas. Así que se sienten aliviadas de que haya alguien que las escuche y les brinde un canal para discutir abiertamente sus preguntas y preocupaciones.

P.: ¿Qué te gustaría contarle a los lectores sobre las personas con adicción a los opioides? R.: Le recuerdo a la gente que ninguna niña dijo: "Cuando crezca quiero ser adicta". Generalmente, la primera vez que alguien consume una droga es una elección. Pero una vez que la adicción comienza, la elección deja de existir. Y a veces, existen otras razones para el consumo de drogas, como un horrible abuso o la automedicación de enfermedades mentales. Explicar la adicción de esta manera expone su complejidad y hace que muchas personas lo comprendan.

P.: ¿Qué es lo que más te gusta de tu puesto actual? R.: Disfruto ir al hospital y ver a las madres y a los bebés en persona. Especialmente cuando he trabajado con la madre durante un tiempo, la visita al hospital puede ser la primera vez que veo a la mujer en persona, y me encanta poder felicitarla por su hermoso bebé.

P.: ¿Cuál es tu lugar favorito para visitar? R.: El norte de Virginia, donde crecí. Me encanta visitar con mi esposo y mis dos hijos adolescentes, porque aunque he vivido en Kentucky por más de 20 años, Virginia sigue siendo mi hogar. Mis padres y mi abuela todavía viven allí... ¡mi abuela cumplirá 100 años en diciembre!

P.: ¿Cuál es tu ambición de salud? R.: Recientemente perdí 60 libras, pero he vuelto a subir un poco. Realmente quiero mantener un peso saludable y hacer más ejercicio. No quiero sentirme hipócrita por no practicar lo que predico acerca de llevar un estilo de vida saludable.

P.: ¿Cuál fue el momento profesional más satisfactorio para ti hasta la fecha? R.: En la UCIN siempre trabajé con recién nacidos muy enfermos, lo cual es muy gratificante. Pero la primera vez que trabajé en una sala de partos y pude a colocar un bebé sano en el pecho de su madre fue increíble. Siempre recordaré haber compartido ese momento especial y pensar "¡qué milagro!".

P.: ¿Crees que estas marcando una diferencia en la lucha contra la epidemia de adicción a los opioides? R.: Cada vez que tengo contacto con alguien, pienso en que tengo la oportunidad de poner mi voz en su cabeza. Así que tal vez en un mal día, ella recuerde que hay alguien a quien puede llamar que la va a escuchar y a ofrecer ayuda. Si aunque sea una sola persona con la que tuve contacto lo piensa dos veces antes de consumir y recuerda que a alguien le importa, eso es tener un impacto.