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La psicología del comportamiento saludable para el corazón

Maureen Shelly Por Maureen Shelly

El cuidado del corazón puede sentirse como una negociación entre la salud a largo plazo y la felicidad momentánea. ¿Quién quiere vivir por siempre si no se puede comer, beber y disfrutar de una maratón de comedias clásicas? Sin embargo, los médicos sostienen que llevar una vida saludable para el corazón no implica necesariamente dejar la buena vida. “Les digo a mis pacientes que no dejen de comer un trozo de pastel en su cumpleaños ni un delicioso bife”, dice Bradley Artel, MD, FACC, FASE, cardiólogo y director médico de Aetna. “No viva como un monje. Solo se sentirá infeliz más tiempo”.

Esas son buenas noticias. El problema es que excederse es muy fácil, especialmente cuando estamos estresados. “La salud coronaria se ve naturalmente más afectada por factores psicológicos que otros aspectos de la salud”, reconoce el Dr. Artel. “Comer bien no se trata de leer la información nutricional de los alimentos. Tiene que ver con pensar dónde queremos estar dentro de 20 años”.

En realidad, es bastante habitual que los cardiólogos remitan a sus pacientes a un psicólogo para alinear la mente y el cuerpo. Siga leyendo para conocer qué dicen los estudios científicos sobre la motivación, la toma de decisiones y los hábitos saludables para el corazón. Mediante este enfoque integral de una buena salud cardíaca, obtenga ayuda para mantener la dieta y el plan de ejercicios con menos esfuerzo y más satisfacción. Todo esto le llegará al corazón.

Riesgo promedio de sufrir un ataque cardíaco: 30 %

  • Riesgo por no hacer ninguna actividad física: 55 %
  • Riesgo por tomar bebidas alcohólicas en exceso: 45 %
  • Riesgo por fumar: 65 %
  • Riesgo por llevar una dieta deficiente: 50 %

Es posible que dejar estos hábitos reduzca el riesgo en un 80 %.

Fuente: American College of Cardiology

1. Cuando se siente tentado a romper la dieta...

Los sospechosos de siempre: Helado de menta granizada. Hamburguesa rápida extragrande. Cesta de pan de cortesía.
Consejo profesional: Con el tiempo, resistirse a los antojos es cada vez más sencillo.

“Somos muy malos jueces a la hora de evaluar qué nos hace felices”, escribe Daniel Gilbert en su éxito editorial, Stumbling on Happiness. Gilbert es un psicólogo que estudia la predicción afectiva o nuestra capacidad para evaluar el impacto que sentiremos por determinadas decisiones. Según su investigación, solemos reaccionar exageradamente ante eventos percibidos como negativos, como no comer el postre, y subestimamos nuestra habilidad para afrontar estas situaciones. En realidad, tenemos un sistema inmune psicológico mediante el cual se acelera la adaptación a nuevas rutinas.

Por otro lado, gracias a la toma de decisiones saludables, se genera un espiral de reacciones positivas: Al poco tiempo, nos damos cuenta de que no es tan difícil renunciar a algunos placeres; incluso, se siente mejor que darse el gusto. A partir de estudios, se sabe que con una dieta saludable, es posible reducir el riesgo de sufrir un ataque cardíaco en un 50 %: Intente disminuir el consumo de azúcar y alimentos salados y procesados, y coma más vegetales, granos integrales y pescado. Es así de simple.

Dónde buscar ayuda: Con algunos planes de seguro de salud, como Aetna, se ofrecen programas para controlar el peso con asesoramiento personalizado según sus objetivos y su estilo de vida.

Siga leyendo acerca de cómo evitar los malos hábitos alimentarios para que no se interpongan con sus objetivos de salud.

2. Cuando piensa que un solo cigarrillo no le hará mal...

Los sospechosos de siempre: Fumadores sociales. Vaporizadores. Cigarros puros y pipas.
Consejo profesional: Imagínese dentro de 10 o 20 años.

El Dr. Artel recuerda haber tenido pacientes que aseguraban preferir morir jóvenes antes que dejar el cigarrillo u otros vicios. “Si usted supiera que puede disfrutar de la vida hasta último momento sin ser una carga para nadie, podría hacer lo que quisiera. Es una opción atractiva”. “Pero no funciona así: no todos los ataques al corazón matan. Puede tener un ataque cerebral o cardíaco y vivir durante 15 o 20 años”.

La imagen de usted en el futuro pagando las consecuencias (o, peor aún, la de sus seres queridos haciéndose cargo) debe ser una potente motivación. Si su debilidad son los cigarrillos, debe dejarlos. Fumar es el principal factor de riesgo controlable de los ataques cardíacos.

“Las personas toman muchas decisiones que, de haber meditado al respecto, hubiesen hecho algo diferente. Sin lugar a dudas”, sostiene Daniel Kahneman, economista ganador del Premio Nobel y autor de grandes éxitos. El Sr. Kahneman se dedica a estudiar la capacidad para emitir juicios y tomar decisiones, y la sensación de satisfacción con la vida. “Generalmente, nos planteamos los problemas en términos muy limitados. Cuando las personas adoptan una postura más abierta, toman mejores decisiones”.

Dónde buscar ayuda: Puede encontrar recursos para dejar de fumar en Smokefree.gov y a través de muchos planes de seguro de salud. Los miembros de Aetna, por ejemplo, tienen acceso al programa de asesoramiento en línea Simple Steps To A Healthier Life®.

Obtenga información acerca de las estrategias comprobadas para dejar de fumar de exfumadores.

signos menos conocidas de un ataque al corazón:

  • Mareos o aturdimiento
  • Fatiga inusual
  • Cosquilleo o dolor en la parte superior del cuerpo
  • Acidez gástrica, dolor de estómago o vómitos

Hable con su médico acerca de los síntomas que debe tener en cuenta.

3. Cuando se le van las horas frente a una pantalla...

Los sospechosos de siempre:Game of Thrones. Redes sociales. Videos de gatos.
Consejo profesional: Desconéctese para reducir el estrés.

“Según se muestra en Hollywood, pareciera que la perfección es algo posible de alcanzar. Pero no se trata de ser perfecto. Se trata de estar mejor que el día anterior”, asegura el Dr. Artel. A través de las redes sociales, se puede producir todavía más estrés, ya que se refuerzan expectativas poco realistas en relación con el hogar, el cuerpo y la vida que deberíamos tener. Apague el televisor, la computadora y el teléfono, y utilice ese tiempo para ejercitarse, cocinar, hacer vida social en persona y dormir. Se producirá un descenso considerable de los niveles de estrés.

Si es perfeccionista, sin embargo, tenga cuidado de no excederse con dietas y rutinas de actividad física extremas. A través de las redes sociales, se suelen promocionar tendencias de salud extrañas que la persona promedio no puede mantener. “Algunas personas creen que si no sienten que las están torturando, no están haciendo actividad física”, observa el Dr. Artel. “Les sugiero que se consigan un monitor cardíaco. El rango de frecuencia cardíaca para la práctica de actividad física no debe ser ni tan alto ni tan fuerte. Puede ser de suave a moderado si se lo mantiene; de esta manera, la actividad no será tan exigente. Eso puede ser mejor que correr 100 yardas en 15 segundos”.

Dónde buscar ayuda: La aplicación cardiográfica le permite llevar un registro de su frecuencia cardíaca con la cámara del teléfono.

Conozca a Larry, el gurú de la actividad física menos pensado.

4. Cuando el trabajo es más importante que la salud...

Los sospechosos de siempre: Poner al trabajo por encima de los compromisos personales y el cuidado de uno mismo. Perderse regularmente de eventos sociales porque está trabajando o agotado.
Consejo profesional: El agotamiento crónico por exceso de trabajo no es una virtud; puede tratarse de una forma de escape.

Como ocurre con el tiempo que pasa frente a una pantalla, el trabajo también puede ser un obstáculo para nuestros hábitos saludables. Incluso puede ser más peligroso, ya que si trabajamos, podemos creer que estamos haciendo lo correcto. “Es tan grande la presión por triunfar, que terminamos sacrificando nuestra salud, porque las consecuencias no se ven de inmediato”, explica el Dr. Artel. “Cuando era residente, le declaré la guerra a mi cuerpo y decidí que iba a ser todo lo necesario para pasar un fin de semana de guardia; y eso hice. Se come más y se hace menos ejercicio. Si bien no puedo decir que llevaba una vida no saludable, tampoco era muy sana”.

Kahneman explica que las personas son susceptibles a lo que se conoce como la “ilusión del enfoque”. Estar obsesionado con algo (conseguir un aumento o ascenso, la competencia en el trabajo) exacerba la importancia que tiene en nuestra mente. Por lo tanto, tomar decisiones racionales es prácticamente imposible. Luego de muchos estudios, se halló poca correlación entre los ingresos y la satisfacción con la vida. Esto se debe a que nos adaptamos rápidamente a los cambios positivos, como un aumento salarial (o incluso ganar la lotería), y enseguida nos planteamos un objetivo más alto. Entonces, ¿cómo lograr el bienestar a largo plazo? Según la investigación de Kahneman, lo que nos da felicidad es alcanzar nuestros objetivos.

Dónde buscar ayuda: En las empresas, hay cada vez más conciencia sobre la necesidad de encontrar un equilibrio entre el trabajo y la vida personal. También se reconocen los peligros del agotamiento. Si es miembro de Aetna, consulte qué programas existen para la reducción del estrés y la práctica de la conciencia plena.

Conozca trucos rápidos para desestresarse y ponerlos en práctica en el trabajo.

Datos sobre la presión sanguínea alta
 

  • El dispositivo para controlar la presión sanguínea se denomina "esfigmomanómetro".
  • La presión sanguínea normal es de 120 sobre 80.
  • Si la presión está por encima de 130 sobre 80, se denomina presión sanguínea alta.
  • Uno de cada tres estadounidenses sufre de presión sanguínea alta.
  • La presión sanguínea alta es el segundo factor de riesgo principal que deriva en alguna enfermedad cardíaca, después del tabaquismo.
  • Mantener la presión sanguínea baja prolonga la vida unos cinco años.

Muchas personas no cuidan el corazón hasta que tienen una crisis. Esto se debe a que la enfermedad cardíaca, la causa principal de muerte en Estados Unidos, no suele presentar síntomas. Consulte con su médico y averigüe cuál es su riesgo. Luego, reciba asesoramiento para hacer cambios en su estilo de vida. Si se alimenta bien, bebe con moderación, no fuma y hace ejercicio de forma regular, puede disminuir el riesgo de un ataque cardíaco en un 80 %.

Sobre la autora

Maureen Shelly es una aficionada a la salud y la ciencia que vive en la ciudad de Nueva York.