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Se necesita una comunidad (digital): cómo encontrar respuestas rápidas sobre salud familiar

Alice Gomstyn Por Alice Gomstyn

No recuerdo exactamente cómo se golpeó la frente esa noche. Solo recuerdo que justo después de que sucedió, comenzó a llorar, y yo entré en pánico. ¿Fue grave? ¿Cómo iba a saberlo? Mi hijo se había calmado rápidamente después del accidente, pero yo no. Con nervios y con la esperanza de encontrar información que me tranquilizara, busqué información en Internet para determinar si ir a la sala de emergencias a altas horas de la noche era lo que había que hacer. En cambio, a medida que pasaba de una página web a otra, cada vez me preocupaba más, no sabía en cuál confiar.

Muchos padres aseguran que lidiar con un niño enfermo o herido a altas horas de la noche puede ser una experiencia insoportable, en especial cuando no se puede determinar de inmediato si la afección justifica dirigirse a la sala de emergencias. Incluso durante el día, cuando se puede ir al consultorio del pediatra, llegar allí puede ser problemático por diversos motivos: Tiene que cuidar a otro hijo, hay mucho tránsito, el consultorio no tiene horarios convenientes disponibles, etc.

Por suerte, los padres de hoy pueden acceder a diversos recursos, muchos de ellos digitales, para obtener respuestas inmediatas y confiables a preguntas urgentes sobre la salud de sus hijos, y sin salir de casa. Dichas respuestas, con frecuencia, son mucho más personalizadas que las que se obtendrían al escribir los síntomas en un motor de búsqueda.

Llame a una línea directa de información sobre la salud

Una de las soluciones más sencillas requiere solo un teléfono, como en los viejos tiempos: Las líneas directas de información sobre la salud que ofrecen algunas compañías de seguros brindan acceso las 24 horas a asesoramiento de profesionales con experiencia. Por ejemplo, algunos miembros de Aetna pueden llamar a la línea Informed Health Line para hablar sobre alguno de los 5,000 temas de salud disponibles con una enfermera especialmente capacitada.

Haga una videoconferencia con un médico

¿Le interesa una experiencia más visual? Los servicios como MDLive y Teladoc utilizan videoconferencias para que los pacientes puedan conectarse con los médicos. Mediante una computadora de escritorio o un teléfono inteligente, los padres (y sus hijos) pueden reunirse virtualmente con médicos avalados por la junta médica que pueden diagnosticar y tratar varios tipos de afecciones, desde dolores de garganta hasta estreñimiento. Los médicos afiliados a estos servicios pueden, incluso, recetar medicamentos que los pacientes pueden recoger en su farmacia local.

Cargue fotos para un dermatólogo

Si lo que le preocupa es una enfermedad de la piel, los servicios como First Derm e Iagnosis podrían brindarle la información que necesita para tratar determinados problemas en casa. Los servicios permiten a los pacientes (o a los padres de los pacientes) cargar fotos de sarpullidos, de picaduras de insectos y de cosas así. (Si su hijo también tiene fiebre o se siente muy enfermo, llame a su pediatra de inmediato o piense en la posibilidad de acudir a un centro de atención de urgencia, solo para estar seguro). Dentro de las 24 horas, un dermatólogo se pondrá en contacto con un diagnóstico y asesoramiento. El servicio rápido no se compara con la larga espera para una cita en persona con un dermatólogo: ¡de cuatro a seis semanas si su hijo es un paciente nuevo!

Envíe mensajes seguros a su pediatra

Si tiene decidido recibir el asesoramiento del médico al que su familia consulta con regularidad, también hay una solución tecnológica para ello. Pregúntele a su pediatra si utiliza correo electrónico o mensaje de texto. De no ser así, algunos se sienten cómodos usando una herramienta como PingMD, un servicio de mensajería segura desarrollado específicamente para que lo usen los médicos y sus pacientes.

Recurra a otros padres para obtener tranquilidad

Después de haber recibido el asesoramiento de un profesional médico, a veces es útil buscar padres experimentados que ya hayan lidiado con problemas similares, para ver cómo los resolvieron o, simplemente, para desahogarse. Ya sea que se dirija a un grupo local de madres o a una comunidad de padres en línea, darse cuenta de que hay muchas otras familias que pasan por los mismos problemas con sus hijos, y que sobreviven para contarlo, puede calmar la angustia. También resulta útil conocer algunos trucos rápidos para eliminar el estrés.

Cuando mi hijo se golpeó la cabeza aquella noche, no estaba al tanto de todos los recursos que tenía a mi disposición. La próxima vez que uno de mis hijos tenga un accidente leve fuera de las horas laborables de nuestro pediatra, sabré a quién llamar (o con quién tener una teleconferencia) para que me asesoren. Sin dudas es mejor que enloquecer haciendo clics y buscando en docenas de sitios web. A fin de cuentas, si no dedica tanto tiempo a buscar en Internet, tendrá más tiempo para consolar al niño dolorido.

Sobre la autora

Alice Gomstyn es bloguera sobre crianza y periodista comercial veterana. Se confiesa adicta al azúcar, pero planea reducir el consumo de dulces y comenzar a comer vegetales como nunca lo ha hecho. ¡Vamos por el brócoli!