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Depresión y envejecimiento: reconocer las señales y obtener ayuda

Susan Donaldson James Por Susan Donaldson James

Los primeros signos de depresión aparecieron cuando David M. estaba por cumplir 60 años. Estaba sumergido en pensamientos de fracaso en un trabajo que no le gustaba y le aterraban los roces en su matrimonio fallido. Se sentía abrumado por sentimientos de desesperanza, ira y odio hacia sí mismo. David también estaba agotado; a veces, incluso no tenía fuerzas para firmar. “Me sentía fuera de control”, dice el hombre de 67 años que vive en Florida. “Es el peor sentimiento que tuve en toda mi vida, incluso peor que las enfermedades o lesiones físicas”.

Por lo general, la depresión se asocia a los adolescentes o a las personas que se están acercando a la mediana edad. Pero puede tener un efecto devastador en las personas mayores. Basta con preguntarle a uno de los 6.5 millones de estadounidenses mayores de 65 años que padecen este trastorno. Sin ayuda, la oscuridad de la depresión puede invadir cada parte de su vida y afectar sus últimos años de forma negativa.

Causas frecuentes de la depresión en adultos mayores

Para la mayoría de las personas, la depresión es causada por más de un factor. “Algunas son más vulnerables debido a su genética y sus circuitos cerebrales. Otras presentan una vulnerabilidad psicológica debido a la forma en la que fueron tratadas mientras crecían”, dice Simon A. Rego, uno de los psicólogos principales del Montefiore Medical Center de la Albert Einstein College of Medicine de la ciudad de Nueva York y exmiembro de la junta de la Anxiety and Depression Association of America.

El sexo también puede desempeñar un papel importante. Según la Dra. Gabriela Cora, psiquiatra avalada por la junta médica y directora médica de Salud del Comportamiento de Aetna, las mujeres son más propensas a padecer depresión que los hombres. Esto podría estar relacionado con las diferencias genéticas y hormonales, además de los factores ambientales.

Estos factores pueden empeorar debido a las experiencias de vida habituales que sufren las personas mayores, como la pérdida de una pareja o un amigo, la transición hacia la jubilación y la presencia de enfermedades crónicas. Janet G., una mujer de 67 años que vive en Nueva Jersey, se vio inmersa en un espiral descendiente después de sufrir una serie de eventos devastadores. Después de que su esposo se quedó sin empleo y ella recibió un diagnóstico de una afección precancerosa, Janet comenzó a padecer insomnio y a tener sentimientos de desesperanza de manera constante. “No tenía energía para socializar”, dice. “Lloraba mucho sola en el sótano”. Janet no se daba cuenta de que sufría depresión, a pesar de que tenía antecedentes familiares de este trastorno. “Esperaba que los sentimientos desaparecieran”, dice.

El aislamiento social es otro desencadenante habitual de la depresión en los adultos mayores. En varios estudios, se demostró que hay una “epidemia de soledad” entre los estadounidenses mayores, la cual se ha atribuido a diferentes factores, desde una disminución en la asistencia a la iglesia y otras actividades organizadas hasta un aumento en el tiempo destinado a navegar por Internet en lugar de a socializar. Incluso mudarse a un nuevo vecindario o ciudad después de jubilarse puede hacer que se sienta solo. “Es común que las personas se muden a un lugar más económico al jubilarse, lo que significa que, de manera repentina, ya no tienen familiares o amigos cerca”, explica la Dra. Cora.

Características de la depresión en adultos mayores

La depresión puede manifestarse de diferentes formas en los adultos mayores, y los síntomas suelen confundirse con los de una parte natural del envejecimiento. Los expertos recomiendan buscar ayuda si presenta tres o más de los siguientes síntomas, que se prolonguen durante más de dos semanas e interfieran con sus actividades de la vida diaria:

  • Problemas de memoria y confusión.
  • Aislamiento social.
  • Pérdida del placer.
  • Pérdida del apetito o pérdida de peso.
  • Quejas vagas de dolor.
  • Falta de sueño.
  • Irritabilidad.
  • Comportamiento demandante.
  • Cambios en la personalidad.
  • Delirios o alucinaciones.
  • Pensamientos de autolesión.

La importancia de buscar ayuda

Una primera medida fundamental es hablar con alguien en quien confíe, como su médico de atención primaria, dice la Dra. Cora. Su médico podría querer examinarlo, puesto que ciertas enfermedades, como el hipotiroidismo, los ataques cerebrales y la enfermedad de Parkinson, pueden tener los signos iguales a los de la depresión.Obtenga información sobre cómo la depresión y la ansiedad comparten algunos síntomas. Su médico también puede remitirlo a un consejero de salud mental habilitado. Si prefiere que la consulta no sea presencial, puede obtener asistencia virtual, donde un consejero lo ayuda por teléfono o por videoconferencia. Si es miembro de Aetna, puede usar el programa de apoyo AbleTo para organizar llamadas telefónicas o videoconferencias cara a cara con especialistas que pueden ayudarlo a enfrentarse a desafíos emocionales y desarrollar un plan de acción en el transcurso de ocho semanas.

Ya sea que elija sesiones presenciales o en línea, la primera opción de tratamiento suele ser la psicoterapia, o “terapia conversacional”. El terapeuta también puede decidir si debe tomar medicamentos. Recuerde que no debe sentirse avergonzado de sufrir depresión. Es un trastorno que responde muy bien al tratamiento, por lo que es importante que dé ese primer paso y busque ayuda.

Estrategias que lo ayudarán a controlar la depresión

También es importante implementar cambios en el estilo de vida a medida que envejece para prevenir o controlar la depresión, dice la Dra. Cora, quien les indica a los adultos mayores que deben prestar atención a los “cuatro pilares” de una buena salud: nutrición, ejercicio, relajación y hábitos de sueño. Estos son algunos consejos útiles:

  • Relajarse durante el día ayuda a dormir durante la noche; por lo tanto, intente relajarse a través de la meditación, la oración, la terapia de imaginación guiada e incluso la danza.
  • “Levántese, vístase y salga; aunque sea camine 30 minutos alrededor de la cuadra”, dice el Dr. Gary J. Kennedy, director de la División de Psiquiatría Geriátrica y del Albert Einstein College of Medicine en Nueva York. Hacer actividad física intensa ayuda a desarrollar nuevas neuronas en el cerebro. Obtenga consejos de expertos sobre cómo comenzar un nuevo plan de bienestar físico. Si tiene problemas de movilidad, considere tomar una clase de yoga en silla o de ejercicios aeróbicos en el agua, o bien pídale a su fisioterapeuta que desarrolle un plan de ejercicios adecuado para usted, sugiere el Dr. Kennedy.
  • Reemplace el tiempo que pasa frente a una pantalla por tiempo para socializar en persona. Únase a un coro, tome una clase u organice una cita con un ser querido.
  • Los grupos de apoyo pueden ser útiles para las personas discapacitadas o que no pueden salir de la casa. Los grupos comunitarios o de la iglesia pueden ayudarlo y brindarle conexiones sociales.
  • Prepárese para los cambios de vida más importantes, como la jubilación; para ello, planifique cómo pasará su tiempo.
  • Manténgase conectado con sus familiares y avíseles cuando se sienta triste.

A pesar de que, en última instancia, fue internada por sufrir una depresión importante, hoy Janet está en su hogar y lleva una vida activa otra vez. Continúa yendo a terapia y tomando medicamentos, y a pesar de sufrir dos reemplazos de rodilla y la disolución del matrimonio de su hijo, no tuvo ninguna recaída. David está viviendo un éxito similar: gracias a los medicamentos, la psicoterapia, la medicación guiada y un partido de tenis semanal, se siente optimista otra vez. “Salir de mi hogar y reunirme con otras personas, hablar y reírme son mis métodos favoritos para combatir la depresión”, dice. “Ahora, trato de ser agradecido por cada día que vivo”.

 

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Sobre la autora

Susan Donaldson James es una periodista cuyas historias de salud han aparecido en ABC News, NBC News y WebMD. Actualmente, vive en el bucólico estado de Vermont, donde hace senderismo, practica esquí y consiente a sus cuatro nietos menores de 3 años, con el objetivo de llevar un estilo de vida saludable.

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